
Estas palabras, las que vendrán,
ya fracasaron.
Nada saben de tu dicha y de mi dicha
ni de nuestro hermano sufrimiento.
No pueden allegarme tus ojos (esos ojos
que son para mí el logaritmo del cielo) ni nada,
mucho menos tu nombre, sabe en verdad
cómo te llamas.
Te ignoran
mis vocablos, desconcertados como
ante un vacío. Te buscan de noche
ávidos de tu cuerpo, te llaman cielo,
montaña, mar, desierto, precipicio,
pero tú no eres ninguna de esas cosas.
Sólo ese gesto tuyo conoce tu ascendencia
sólo ese rostro terciado como atado a lo que mira
puede entonar los himnos que no tañen las palabras.
Y a tu boca no nombrarla
cual amor encarnecido
prodigioso, vertido en besos
exhaustos y continuos.
Pero el amor es sólo una palabra
no es lo que tú crees
ni lo que yo creo.
Todo lo que sentimos está incompleto.
Tu nombre
que es también el mío
el nuestro
está esperándonos
en algún tiempo
medio vivo
medio muerto.
Pablo Salas
Hermosa más rica!
ResponderEliminarGracias por amarme!
AI LO YU POR LA CHUCHA!!!